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Entrevista María Inés Schmidt

02 de septiembre de 2021

María Inés Schmidt estudió licenciatura en artes plásticas, mención pintura, en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su trabajo artístico se ha caracterizado por la abstracción de la forma a través del manejo de texturas entramadas junto a la delicada reproducción de impresiones gráficas de diferentes materiales para lograr un ilusorio resultado sumido en la abstracción. Disimuladamente espiritual, la obra de María Inés nos muestra la contemplación creativa que hay tras la sensibilidad a la forma y al color.

¿Cómo definirías tu trayectoria artística hasta este momento?

La definiría como un camino complejo, de aciertos y desencuentros hasta que conquisté la madurez y la voluntad para abordar y plantear mi obra comprendiendo su particularidad y autonomía, emprendiendo proyectos que se han realizado con éxito.

¿En qué momento te diste cuenta de que ya no eras un “artista emergente”?

¡Supongo que ya no pertenezco a ese estatus porque se esperaría que un artista emergente sea bastante más joven que yo!  Pero creo que se debe a que la obra se muestra fuerte y consolidada en las propuestas que he presentado en lo últimos años.

¿Cómo definirías la “mediana carrera”?

Diría que es una manera de clasificar a los artistas para participar con una categoría en el medio artístico del país, reconociendo la calidad de su obra como consistente y consecuente, considerando el trabajo exhibido en los espacios definidos para ello, y, estimando las distinciones en su trayectoria.

¿Cuál es tu mayor desafío en esta etapa de tu carrera?

El mayor desafío es mantener las condiciones necesarias para seguir desarrollando mi trabajo, y así, proponer y comunicar libremente mi experiencia sensible.

¿Qué significa para ti ser parte de una generación que está atravesando la mediana carrera en este momento histórico? (no sólo hoy en día en el contexto de la pandemia, sino un paso desde el XX al siglo XXI, el avance tecnológico, los cambios y movimientos sociales, etc.)

Pertenezco a una generación que considera la formación, el trabajo y el proceso como camino para lograr resultados, nos adaptamos a los cambios, incluso a los más radicales y complejos, persistimos en el interés de manifestarnos a través del arte, en la necesidad de vivenciar, comunicar y entregar experiencias reales. Es lo que nos toca seguir haciendo en tiempos de un consumo tecnológico muy exigente, que de alguna manera distorsiona el sentido de realidad y produce una ansiedad tremenda, con demasiada información y muchas imágenes para procesar.

¿Cuáles son tus expectativas y aspiraciones profesionales para el futuro?

Específicamente, con mi trabajo persigo continuar resignificando la lógica constructiva de la abstracción geométrica, exponiendo un sistema de obra que establezca, con la pintura y otras estrategias, una investigación sobre objetos y estructuras primarias. Y, de esta manera mostrar un arte de fuertes características de forma y concepto, avanzando en la autonomía formal y teórica de la abstracción pictórica en el arte contemporáneo chileno.

¿Cómo describirías la relación actual entre el público espectador y tus obras?

El trabajo siempre es un proyecto, y en algún momento se debe mostrar, idealmente en una sala de exposiciones, donde el público pueda acceder para contemplar e interpretar las imágenes que presento.  Espero que el espectador se vincule con la obra en algún punto, el más afín, emotivo o cuestionador.

He recibido comentarios valiosos de personas muy diversas, sobre todo de gente joven, que se sorprende e interesa y eso me motiva, pues, a pesar de la cantidad de imágenes a que acceden hoy en las redes, aún se disponen a la experiencia de recorrer un espacio, observar, percibir y reflexionar más allá de lo que permite lo virtual.

¿Qué importancia crees que tiene el arte para un país?

Diría que es lo más importante, ofrece al ser humano una visión más amplia, menos sesgada de su entorno natural y social, le permite desenvolverse sensible y creativamente en un mundo que exige competencias duras y pragmáticas. Es una herramienta que puede cambiar o educar a una sociedad, por esto debe acercarse a niños y estudiantes en las escuelas y universidades, debe estar en las ciudades al alcance de los transeúntes, en espacios públicos y museos, promoverse y preservarse en todas sus formas pues es parte fundamental de la identidad de un país.